Arqueología en blanco y negro

Manuela García

            

     El Museo de Prehistoria presentó, el pasado miércoles 29 de noviembre, la que será su exposición estrella  para este invierno: Arqueología en blanco y negro. La Labor del SIP: 1927-1950. Lo que en un principio iba a ser una muestra de fotografía enmarcada dentro del proyecto Fotográfica 06, que permitiría a los valencianos ver por primera vez el Archivo Fotográfico del SIP (Servicio de Investigación Prehistórica), ha cobrado una mayor amplitud para presentar los primeros años de la arqueología valenciana a través de objetos, documentos, reproducción de espacios y fotografías. Así el visitante podrá conocer la labor de aquellos pioneros que realizaron las primeras excavaciones en la Cova del Parpalló de Gandía, en la Cova Negra de Xátiva o en el Tossal de Sant Miquel de Llíria.

            El SIP fue creado por la Diputación de Valencia en octubre de 1927, con la voluntad de recuperar y estudiar de manera sistemática el rico patrimonio arqueológico valenciano fundamentando su actividad en la excavación e investigación científica de los yacimientos arqueológicos, siendo su primer director e impulsor el diputado Isidro Ballester.

            La exposición, que estará abierta hasta el 25 de marzo, se ha dividido, en cinco ámbitos diferenciados. La primera sala, presidida por una réplica de la Dama de Elche obra del escultor José Pinazo,  está dedicada a la investigación arqueológica de principios del siglo XX  y al  nacimiento del SIP. Se presentan piezas y objetos relacionados con las excavaciones en Covalta (Albaida) y Casa del Monte (Valdeganga, Albacete).

En el segundo ambiente podemos observar la metodología empleada en el trabajo de campo y las excavaciones de la Bastida de les Alcusses (Moixent), la Cova del Parpalló (Gandia) y la Cova Negra (Xàtiva) que, entre 1928 y 1931, aportaron algunas de las piezas más valiosas del Museo, como el Guerrer de Moixent, hallado en 1931, convertido en símbolo del patrimonio histórico valenciano; de las miles de plaquetas grabadas de la Cova del Parpalló, una de las máximas representaciones artísticas del Paleolítico superior; o del Parietal de Cova Negra, primer resto humano de Neandertal conocido en nuestras tierras.

Un tercer ámbito reproduce una parte del Laboratorio de Restauración con objetos y herramientas recuperados de la antigua instalación y una serie de vitrinas en las que se puede apreciar la forma abigarrada en la que en aquella época se exponían las piezas. Vemos, así, una selección de las principales colecciones, procedentes tanto de excavaciones como de las distintas adquisiciones y donaciones. Entre ellas la Colección Motos con materiales de la cultura del Argar (Murcia, Almería y Granada), la Colección Cazurro, compuesta por piezas griegas y romanas originarias de las primeras excavaciones de Empúries (Girona) y piezas metálicas del Bronce Atlántico, y de la Colección Pérez Cabrero de materiales púnicos, romanos y medievales de Eivissa.

El siguiente espacio nos introduce en una recreación ambiental de la Biblioteca del SIP en la que se exponen algunas de las joyas bibliográficas de las primeras adquisiciones, junto con calcos y dibujos originales. Destacan obras como L’Homme Fossile en Europe, publicado por Henri Le Hon en 1868; Origen, Naturaleza y Antigüedad del Hombre, publicado en 1872 por Juan Vilanova y Piera; Las primeras Edades del Metal en el Sudeste de España, obra de 1890 de Luis y Enrique Siret; o los siete tomos de la publicación El Archivo, revista fundada y dirigida por Roque Chabás, entre 1886 y 1893.

Por último, se reproduce con total fidelidad un despacho de época en el cual se proyecta un audiovisual que recupera la memoria histórica de la institución, a través de imágenes de la colección fotográfica del SIP.

Interés aparte merece el libro publicado que recoge una veintena de trabajos de investigación firmados por diversos especialistas y más de 200 fotografías del Archivo Fotográfico del SIP.